DR. FLORIBERTO GONZÁLEZ GONZÁLEZ
RESEÑA DEL LIBRO: BYUNG-CHUL HAN (2021). NO-COSAS, QUIEBRAS DEL MUNDO DE HOY. EDIT. TAURUS. MÉXICO.
“En un mundo que se vacía de cosas y se llena de espectros digitales, la advertencia de Han
resuena como un llamado urgente: volver a tocar lo real antes de que la humanidad quede
atrapada para siempre en la ilusión de las pantallas.”
El filósofo Byung-Chul Han, en No-cosas, reflexiona sobre cómo el mundo de las cosas —objetos materiales que daban estabilidad, sentido y permanencia a la vida humana— está siendo sustituido por el flujo incesante de información, lo que él denomina “no-cosas”. La sustitución de las cosas por las no cosas o por la información, es el quiebre del mundo de hoy. El libro es una lectura imprescindible para comprender el presente.
LAS COSAS. El mundo se compone de cosas en tanto que objetos, y como tales, tienen la misión de estabilizar la vida humana, crear un orden terreno. La silla, la mesa, la casa, el auto, el libro, la montaña, están ahí para impregnarles significados, recuerdos, sentimientos, relatos. En este sentido, dice Chul Han, las cosas nos dan puntos de reposo que es el referente del orden terreno. De ahí la importancia de las manos, ya que con ellas se actúa sobre las cosas, son el órgano de la actividad. Con las manos se rompe con lo que existe y se pone en el mundo algo nuevo.
Actuar es el verbo de la historia. Con las cosas se posee el mundo y se crea el lenguaje para nombrarlo. Un libro en físico es una cosa que posee y se le impregnan diferentes significados; un libro electrónico es información a la que tengo acceso solamente pero no lo poseo. Gracias a ese acto de posesión de las cosas, se ha creado lo más importante: conocimiento. Con las cosas y las manos, se crea y se investiga ese universo de misterio que ofrecen los objetos. Desarrollamos interés por ir en busca de la verdad dedicándole tiempo y paciencia.
La verdad y las cosas estabilizan y son el cimiento de la vida humana, pertenecen al orden terreno, están ahí dándole sostén a la vida.
Pero también, los objetos abren un espacio dialógico a través del cual encontramos al “otro” con quien nos relacionamos y compartimos significados haciendo comunidad o guerra. A menudo, las cosas son un regalo de otro, que nos recuerdan a un ser querido. Con las cosas, el mundo nos mira, tiene vida, nos reta a seguir creando conocimiento. La montaña nos reta a escalarla, el río a cruzarlo, la selva impenetrable a explorarla. Las cosas nos invitan a poner atención profunda y a estar en silencio, solamente es visible lo que permanece quieto.
LAS NO-COSAS. Chul Han le llama no-cosas a la información digital que de las cosas o de los objetos circula en la red. Esta información que décadas atrás era escasa y limitada, actualmente es un tsunami que no se detiene, no está quieta, haciendo que el mundo se vacíe de cosas y de objetos y se llene de información. Somos testigos de cómo la información está desplazando a las cosas en nuestra mente, a los objetos, desmaterializando y des corporeizando el mundo, tornándolo cada vez más intangible, nublado y espectral. Ahora es la información la que está haciendo el mundo en que vivimos. Ya no se habita el cielo y la tierra, ya no miramos el mundo real sino Google Earth, Facebook, WhatsApp, la nube y es IA la que promete resolver todas las dudas. Nuestra obsesión no son ya las cosas, sino la información y los datos. Ahora, al producir y consumir más información que cosas ¿Para qué queremos los objetos o las cosas y las manos si lo que impera es la información y basta con el dedo índice para tener acceso a ella?
De esta manera, el ser humano va perdiendo día a día su autonomía y su capacidad de obrar por sí mismo. Pero tanta información, advierte Han, no ilumina, sino que ciega. Hace tiempo que se sobrepasó el límite de la cantidad de información para que ésta sea informativa, saludable. Ya no hay profundidad, análisis, entendimiento en lo que leemos. Ya no se sabe qué es verdad o mentira. Se vive un caos informativo. El smartphone con su tsunami de información a la mano es como una prisión inteligente que atrapa, nos espía y que alimentamos de manera gratuita e irresponsable con toda la información y datos que a diario compartimos.
EL FUTURO QUE VIENE. Chul Han proyecta un futuro inquietante: ¿Cuál es el siguiente paso civilizatorio? Nos están sustituyendo las cosas y los objetos por información, nos están inutilizando las manos y nos dejaron libre el dedo índice para tener acceso solamente. Nos atrofiaron la inteligencia y la están sustituyendo por IA ¿Cuál es entonces el futuro de la
especie humana? Tener una pensión mensual y juegos de ordenador, lo cual sería la versión moderna de panem et circenses. Dice el autor.
En este sentido, el ser humano del futuro, sin interés por las cosas, no será un trabajador (Homo faber), sino un jugador (Homo ludens). Ese nuevo ser humano será manualmente inactivo, no necesitará de las manos, no hablará de actividades, le será suficiente el dedo índice para acceder a un mundo de información. No necesitará vencer laboriosamente las resistencias de la realidad material mediante el trabajo. ¡Bienvenido el Phono sapiens! manualmente inactivo, reducido a pulsar pantallas y consumir espectros digitales. Pan y circo moderno: pensión básica y videojuegos. Incluso el sexo se virtualiza.
Prueba de esto que dice el autor, es el esfuerzo que hacemos para poner atención, para estar quietos un momento, para meditar, para sostener una charla sin revisar el celular. Caminamos con el celular en una mano y por ese sólo hecho ya está inutilizada. Dormimos con el celular a un lado; nos despertamos y el primer acto es revisarlo para ya no separarnos de él todo el día.
Los niños presentan déficit de atención en la escuela, en casa y en su vida diaria. Ya no tenemos paz ni sosiego. Estamos en proceso de perder la capacidad de observación atenta y detenida que nos permitió crear este mundo.
Con un estilo lúcido y provocador, No-cosas plantea una advertencia sobre el rumbo de la civilización: si la edad de las cosas llega a su fin, la verdad también corre peligro de desaparecer, pues requiere tiempo, reposo y silencio. Y cuando lo único que hacemos es tocar imágenes, sin detenernos en la materialidad de los objetos, lo que perdemos no es solo conocimiento, sino también humanidad. Eso, nos ha vuelto inestables, insatisfechos, depresivos, violentos. Pensamos que lo tenemos todo y no tenemos nada.
21 de septiembre de 2025.