Dr. Floriberto González González
De Noah Harari he leído cuatro de sus libros: De animales a dioses, Homo Deus, 21 lecciones para el siglo XXI y breve historia de la humanidad. Ahora cayó en mis manos su más reciente libro “Nexus”, que habla de las redes sociales.
El libro inicia con una frase demoledora: “Hemos llamado a nuestra especie Homo sapiens, el <<humano sabio>>. Pero es discutible que hayamos estado a la altura de este nombre”. Y continúa planteando que: si los sapiens somos tan sabios, ¿por qué somos tan autodestructivos? ¿Por qué somos tan buenos a la hora de acumular más información y poder, pero tenemos menos éxito a la hora de adquirir sabiduría? Estas y otras interrogantes guían de manera magistral la discusión a lo largo del libro.
Plantea la tesis de que, lo que otorga poder a un gran número de personas es la singular manera en que tiene lugar la cooperación entre ellas, la cual se da construyendo redes de información orgánicas -entre humanos-, y lo que une a dichas redes es precisamente la información que se comparte: ya sea conocimiento, ideologías, ficciones, fantasías, dioses, religiones, etc., con lo que se crea un poder y orden al generar dependencia entre los miembros basada en la información que se comparte; por ejemplo, la red creada por la Iglesia católica une a 1,400 millones de feligreses aproximadamente, compartiendo información alrededor de la figura de Jesucristo y de la Biblia, es decir, a través de la información que se difunde de dicho personaje y lo que se interpreta de dicho libro, y no hay necesidad de que los feligreses se conozcan entre sí o que hayan conocido a Jesucristo o que hayan leído la Biblia, lo que los une es la información que se comparte, sea ésta real o ficticia.
Otro ejemplo es la red creada a través de la ideología del nacionalismo, fascismo, comunismo o del capitalismo; o el relato creado de la existencia de las brujas, aunque sea mera fantasía. Todos estos relatos generaron redes que aglutinaron a miles o millones de humanos, lo que hizo a Homo sapiens la especie más poderosa del planeta.
La primera red de información fue el relato a través de la palabra hablada, que se restringía a la familia, el clan o la tribu, y quien conocía e interpretaba el relato tenía el poder; con la imprenta, se creó la red generada por la palabra escrita, el libro y la información contenida, el cual rompió las fronteras del relato, ahora el poder residía en libros, sagrados o no, y en quienes los interpretaban y tenían acceso a ellos; con la tecnología llegó la radio y la televisión, haciendo que las redes de información se hicieron más extensas, y el poder pasó al Estado Nación, se creó el nacionalismo, dictaduras y democracias y dos guerras mundiales.
Con la red informática, se rompieron las fronteras nacionales y se crearon redes de miles de millones de humanos sin necesidad de una burocracia, y a diferencia de los Estados totalitarios que no tuvieron la burocracia suficiente para almacenar y analizar ríos de información, ahora con los algoritmos y la IA es una realidad.
La pregunta es ¿quién ostenta ahora el poder? ¿Estaremos en el umbral de una nueva dictadura digital? Las guerras y conflictos no son más que desacuerdos entre redes de información.
Pero ¿Qué es la información y para qué sirve? Errores, fantasías, mentiras y ficciones también son información. Por lo que el rasgo principal de la información es conectar puntos de una red y no la representación de la realidad. La información no tiene por qué informarnos de cosas, más bien, lo que hace es crear nuevas realidades, por ejemplo, la existencia de brujas, el fascismo, el cristianismo, etc., es decir, a veces la información representa la realidad y a veces no. Pero siempre conecta, lo cual es su característica fundamental.
En este sentido, el autor afirma que el verdadero héroe de la historia es y seguirá siendo la información, con el agravante de que quien la administra en el siglo XXI no es Homo sapiens. El intermediario para transmitir la información ya no es un humano, ahora es un algoritmo. El poder se ha transferido de los humanos a los algoritmos y a la Inteligencia Artificial. El mundo se está inundando con incontables agentes nuevos y poderosos: algoritmos, robots, IA, bots, redes o la nube.
Sin embargo, disponer cada vez de más información ¿hará que las cosas mejoren? ¿O hará que empeoren? Es decir, ¿más información conduce a la verdad y la verdad conduce al poder y a la sabiduría? Dice el autor que no hay idea más ingenua que esa y que en el siglo XXI, con tanta información circulando a velocidades impresionantes, la humanidad se halla más cerca que nunca de la aniquilación. Esto, debido a que la nueva red de información no está gobernada por humanos, sino por algoritmos y por la IA, la cual ya no es una herramienta, sino un agente que toma decisiones por si sola. Solamente han transcurrido ochenta años desde que apareció el primer ordenador y en ese tiempo evolucionó hasta la IA ¿Qué nos deparan los próximos ochenta años?
El autor concluye diciendo que: “…los próximos años determinarán si haber convocado a esta Inteligencia Artificial o Ajena, ha sido un error terminal o el inicio de un nuevo y esperanzador capítulo en la evolución de la vida”. Homo sapiens está a tiempo de regular esta tecnología, antes de que se le salga de control.
La historia no es el estudio del pasado, sino el estudio del cambio. La historia nos enseña lo que se mantiene inmutable, lo que cambia y cómo cambian las cosas. El autor no defiende que estudiar el pasado permita predecir el futuro, y que la historia no es determinista, son las decisiones cotidianas las que moldean el futuro.
Yuval Noah Harari
Un libro emocionante, escalofriante y esperanzador. Su contenido da para varios ensayos de diferentes temáticas, este es uno de ellos.
Diciembre del 2024